Las familias anfitrionas son cuidadosamente seleccionadas tomando en cuenta:
- Su alta calidad moral
- Un nivel socio-económico mediano o medio alto
- Involucradas en los colegios de sus hijos y en su iglesia
- Un hijo más o menos de la misma edad del participante.
- Listos a recibirlos con cariño e ilusión, además de darles todo el cuidado y hacerlos sentir “como en su casa”.
Y esperan:
- Respeto, lealtad y cariño
- Conocer la cultura a través de su “nuevo hijo”
- Que se adapten a su nueva familia, como miembros activos de ella.